"Caperucita y los Lobos".
Caperucita era una niña que quería mucho a su abuelita, y un día su madre le dió una cesta llena de comida para que llevara la merienda a la abuelita, que vivía en una casa en el bosque. La madre le advirtió que mientras estuviera en el bosque no se apartara del camino, y que no se entretuviera. Caperucita, obediente, se fue a la casa de la abuelita haciendo como le había dicho su madre.
Cuando ya estaba en el bosque se encontró con el lobo, quien la preguntó hacia donde iba.
Caperucita le contestó que a casa de su abuelita, que estaba enferma, a llevarle una merienda; y le dijo todo lo que llevaba en la canasta.
Entonces el lobo retó a Caperucita a correr una carrera hacia la casa de la abuelita. Le dijo que había dos caminos, uno largo y otro corto. Le afirmó a Caperucita que dejaría que ella tomara el corto y que él tomaría el largo, pero el muy astuto le enseñó los caminos al revés y Caperucita, sin saberlo, tomó el camino largo. El lobo, que obviamente llegó antes a la casa de la abuelita, se hizo pasar por Caperucita ya ante la puerta. La abuelita le dijo que pasara, que la puerta estaba abierta, el lobo entró y encerró a la abuelita en el ropero, se puso la ropa para hacerse pasar por ella y se metió en la cama a esperar a Caperucita. Mientras, Caperucita, olvidando lo que le había dicho su madre, aún estaba en el bosque recogiendo flores por el camino largo.
Cuando llegó Caperucita a la casa de la abuelita, llamó a la puerta y oyó que le decían que abriera la puerta y que entrara. Así lo hizo Caperucita y, ya dentro, empezó a hablar con quien creía que era la abuelita (de realidad era el lobo). Este le dijo que se metiera con "ella" en la cama para darse calor, y así sería.
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