martes, 18 de junio de 2013

                              Mirando sombras locas por la 
                             ventana.

Había una vez un niño que cayó muy enfermo. Tenía que estar todo el día en cama sin poder moverse.
Cómo además los niños no podían asercarse, sufría mucho por eso, y empezó a dejar pasar los días tristes y decaído, mirando al cielo a travéz de la ventana.
Pasó algún tiempo, cada vez más desanimado, hasta que un día vio una extraña sombra por la ventana era un pingüino comiendo una bocata de chorizo, que entró a la habitación le dio las buenas tardes y se fue. 
El niño quedó muy extrañado, y aún no sabía qué habría sido aquello, cuando vio aparecer un mono con pañales inflando un globo.
Al principio el niño se preguntraba qué sería aquello.
Mientras seguían apareciendo personajes locos por aquella extraña ventana, ya no podía dejar de reír, al ver un cerdo tocando la pandereta, un elefande saltando en cama elastica, o un perro con gafas que solo hablaba de política...
Y en muy poco tiempo el niño se mejoró notablemente y pudo volver al colegio.
Allí pudo hablar con sus amigos, contándoles los personajes tan raros que había visto.
Entonces cuando hablaba con su mejor amigo, vio asomar algo extraño a su mochila.
Le preguntó que era, y tanto le insistio que pudo ver el contenido de la mochila.
Allí estaban todos los disfraces que había utilizado su buen amigo para intentar alegrarle el día.
Y desde entonces nuestro niño nunca deja que nadie esté triste y sin sonreír un rato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario